Parador Oláf, un vikingo enamorado de Punta Ballena

Santiago y Tristán fueron los creadores de este Parador, donde funciona la coctelería, la gastronomía y el arte, en un entorno muy especial. Se conocieron en Europa y decidieron juntar Europa y Sudamérica en este lugar y con esta impresionante idea, lograrando así su cometido.

El Parador Olaf se inauguró el 30 de diciembre de 2017, en la playa de Punta Ballena, sobre una gran duna y a pocos metros del mar. Se encuentra elevado y por lo tanto posee una vista privilegiada. Tiene una dimensión de 100 m2, con una gran base. donde se ubican las mesas y una fila de sillones de madera con vista hacia la playa. Tiene un sector ideado para los músicos, que nos alegran todas las tardes, con música variada, como jazz y Bossa Nova. El Happy Hour es de 18 a 19hs y es para degustar caipiriñas.

En el Parador Olaf trabajan 15 personas de nacionalidades diferentes, brindando al cliente un aire cosmopolita.

Luca, el barman italiano, nos deleita con sus diferentes tragos y la chef Tiphaine, francesa, nos prepara sus especiales platos. (Ensalada Olaf, brocheta de res con reducción de tannat, tabla de pesca con ensalada verde de la huerta con alineo de aceite de oliva, miel y soya).

El trago especial del Parador se llama Olaf haciendo honor a su nombre. Un coctel con Aperol, Cynar, jugo de lima y almíbar de Jengibre, batido todo, con hielo y un twist de limón.

El ambiente está decorado con mosaicos de Juana Guaraglia, una artista enamorada del entorno, donde nos brinda con sus obras una mirada hacia el mundo.

El Parador Olaf es frecuentado por quienes quieren disfrutar un trago, una comida o una compañía, en un entorno agradable.

Los amantes de la música aprecian la música en vivo, mientras contemplan un espléndido atardecer.

Hay que destacar el excelente de los músicos que se turnan todos los días y nos deleitan con acordes de jazz y bossa nova. También llegan personalidades diferentes como artistas, pintores, periodistas, y muchos más, buscando un lugar acogedor, donde relajarse y disfrutar el paisaje.

No podemos olvidarnos de quienes frecuentan la playa cercana, que también disfrutan del parador, ya sea en pareja o en familia.

No se lo pueden perder. 

 

Fuente: Carolina Munzi